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Me gustas. Y a veces siento que arde mi cuerpo porque no te tengo. Me ardes.  Tu cabello negro, siempre bien colocado, tu nariz perfecta,  tobog á n de ensue ñ o que desemboca suplicando un beso.  Tu barba delineada, espesa,  negra bruma que cubre los surcos que han formado los a ñ os al rededor de tus labios, Que a veces, dejan entrever tus blancos dientes que me invitan al para í so si sonr í es. Mientras te observo,  Siempre erguido, tan imponente, con esa forma de hombre maduro que me averg ü enza.  Tú, altivo, grande, idealizado por mis ojos que te observan desde lejos.  S é que tienes una vida consolidada En cambio la m í a, incipiente proyecto con caminos que tu ya has recorrido.  Cansado estar á s de tomar de la mano a tu compa ñ era y yo,  A ú n no s é qu é es recorrer el mundo.  Pero me gustas.   Y me arde el alma tambi é n cuando te veo... Es un deseo intenso, por cerrar tus oj...

Confesión

Si quieres que lo diga,  Lo diré.  Si,  Quiero que alguna vez alguien deje a alguien por mi.  Ser la causa de, no sé, algunos desvelos.  Que en un sobresalto nocturno,  Alguno me encuentre y allí mismo, las añoranzas de tenerme,  El dolor de no tenerme. Claro que me gusta pensar que provoco el amor infinito de alguien,  Que estoy en su pensamiento todo el tiempo y más que eso,  Que jamás me hará daño si lograra conquistarme. Quiero que me deje de doler el amor.  Que por una vez pueda estar tranquila,  Que en estas cosas del amor no consigo la fórmula mágica Si alguien osa fijarse en mi, yo pueda evitar sobresaltos,  Temores nocturnos, recuerdos del pasado. Quiero saber cuando esté lista.  Y, mientras espero, quiero no estarlo,  Sin afanes, sin dolores, sin temor.  Sola o solitaria ,  O las dos... Pero siempre conmigo,  Incondicionalmente. P...

A la distancia.

Quiero que sepas que en silencio, nuestros corazones se abrazan.
Era un humarada ciega, que se permitía ser y no estar. Ser ella, no estar para nadie.  Morir un poco quizás, con tantas venas rotas,  Elucubrando lo porvenir. Así era ella,  Una humarada fresca, Se desvanecía en el momento exacto, Intangible, volátil.  Se quedaba intacta pero no por mucho tiempo,  Prefería volar. Fue su destino,  Prestar su cuerpo, que era su propia alma. Y por más que se dio, no dejó de ser,  Por su propio fuego que la consumía y a la vez,  La creaba. Era así,  Una humarada con alas de mariposa,  Frágil. Sufragando amores que morían como el alba,  Que dejaban de ser amor por capricho,  O tal vez siempre fueron,  Caprichos disfrazados de amor.
Los sentimientos se van desvaneciendo con el tiempo, han dejado de ser, de darse, de arriesgarse. Viven solo en el mundo donde no puede ser destruidos, presos del temor, sanando sus heridas amorosamente sin entregarse ... volviéndose tan superficiales, incrédulos. El amor no es más que la etapa previa de la muerte.
Lo que buscabas, no lo sé, En mis labios un alivio. En mi brazos tu refugio. En mi casa tu trinchera y Nuestros cuerpos, campos de guerra. O tal vez, un lugar de silencios, De abrazos sin explicaciones Y no porque no las necesitará, Si no, porque tal vez las sabía y Fui cobarde en no preguntar. Y tu, fuiste cobarde en no decirle. Decirle que me amabas, Que te morías de ganas de empezar de cero, Pero no con ella, Empezar de cero, si, pero conmigo. ¿Qué buscabas? Cuál fue tu intension al perseguir mi corazón herido Que se abrió a ti, sin prejuicios, sólo porque si. Sé que el amor que siento por ti me hace ver débil, Pero debes saber, que el dolor de tus mentiras me han hecho fuerte, Ya no soy la misma de ayer ... ni la misma que te amó con juvenil locura. Solo para que recuerdes, La destruiste.

CARTAS SIN REMITENTE

Siento que muero.