Te quise, es cierto y quizás aún te quiero a pesar de todo.
Tal vez por eso, aún me duelen tus mentiras, 
Las tengo grabadas en mi, como si fueran mi amuleto.
Porque, aún sabiendo tus falsedades, ellas me alentaban a quererte. 
Sembraron en mi la costumbre de un amor no correspondido, 
Que se sentía satisfecho con lo poco que tu le ofrecías. 

Y hoy, que entiendo que amarte es andar sobre arena movediza,
No convenzo a mi alma de lo real, de que ninguna de tus palabras fueron ciertas.
Tu compañía, el remanente del tiempo que era entero para otro ser.
No comprendo en qué momento te encontré 
Cuál fue la parte que mi cerebro omitió y empezó a creerte.
Y decidió que podía entregar el alma.
Dejarla en tus manos que la destrozaron,
Aún cuando te amé con mi etérea  fragilidad
Aceptando tus fantasmas y fracasos,
Todos ellos producto de tu imaginación retorcida, 
Porque en realidad tu vida andaba de maravilla y lo único que te angustiaba
Era el temor de que yo la conociera, 
Tu vida real. 

Esa vida en la que eres la pareja perfecta, 
El padre constante, el amante leal, 
Dónde siempre hay tiempo, sin excusas. 
Sin afanes. 
Una perfección que te cansa, 
Y sales a buscar un respiro, con tu boca llena de engaños, 
Negando a quienes te han amado por años
Y generando sentimientos bellos, basados en hipocresía.

Si, ese eres tu. 
Y pese a que te quiero, debo admitir, 
Que no te quiero con el deseo vivo de la mujer joven frente a la pareja perfecta,
El amigo contante, el amante tierno.
Esta vez, con la lástima con que se mira a un animal sin hogar, 
Que todos rechazan, porque aunque puede parecer tierno, está enfermo
Y para siempre será un deshecho sin esperanzas. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Confesión

QUIÉN ME OBLIGÓ A AMARTE??