NO NECESITO GRITAR, TENGO MIS MANOS Y UNOS VERSOS QUE CONTAR
Cuántas lágrimas me va a robar el desamor,
Cuántos adiós tendré que pronunciar,
Quién mas vendrá a romper mi corazón,
A quién más tendré que darle mi vida entera,
Y descubrir que tras el amor siempre vendrá el odio.
Quién más osará abrir las puertas de mi alma,
Si yo solo quiero que uno descubra mis oscuridades y templanzas,
Ese que he buscado en cada verso,
En cada rostro,
En cada herida, en cada beso
De amores fingidos, de utopías románticas,
Extensamente dolorosas.
Que me buscan incluso cuando no quiero encontrarlas.
Cuántas melancolías abrazaran mi corazón sin ningún sentido,
Para qué más abandonos,
Que sus risas no las oigan mis oídos,
Porque me hacen desear morir,
Y aún deseándolo no muero.
Cuántos adiós tendré que pronunciar,
Quién mas vendrá a romper mi corazón,
A quién más tendré que darle mi vida entera,
Y descubrir que tras el amor siempre vendrá el odio.
Quién más osará abrir las puertas de mi alma,
Si yo solo quiero que uno descubra mis oscuridades y templanzas,
Ese que he buscado en cada verso,
En cada rostro,
En cada herida, en cada beso
De amores fingidos, de utopías románticas,
Extensamente dolorosas.
Que me buscan incluso cuando no quiero encontrarlas.
Cuántas melancolías abrazaran mi corazón sin ningún sentido,
Para qué más abandonos,
Que sus risas no las oigan mis oídos,
Porque me hacen desear morir,
Y aún deseándolo no muero.
Y entre lineas entiendo, que la salida, esa pequeña salida, estará en no contar las lagrimas, ni los adiós, ni mucho menos guardar a quién rompe el corazón, el desahogo estará en no buscar, ni en esperar que nos descubran. Las oscuridades y templanzas, deberán ahogarse entre nosotros o unirse a alguien más. Que el abandono sea la puerta, aquella necesaria para salir en libertad, porque la necesidad de gritar libera más que la libertad de escribir y que nos lean, porque al final el ruido irrumpe, mientras que las letras ahogan. JM
ResponderEliminar