REZAGOS DE UN PASEO
Y era realidad que me estaba rindiendo,
A punto de bajar las armas y ceder el paso
Hacia el mar turbulento de mi ser.
Cierto era que soñaba con sus ojos todas las malditas noches,
Y que soñaba con el día en que le confesara todo lo que había empezado a sentir.
Que soñaba con sus ojos y oía su voz cantando esa música que me daba escalofríos.
Si que era cierto, que a pesar de mi temor,
Estaba pensando confiar de nuevo en el amor...
Decirle que me gustaba desde antes de conocerlo y que lo amaba desde antes de saber
Que él me perseguía en sus sueños.
Pero, fatalmente, y de manera apresurada, comprobé que no existía nada especial en su mirada tierna,
En su voz ronca y esa risa maquiavelicamente dulce.
Que en cuestiones del amor, siempre habrá reemplazos,
Que basta unas noches en la "playita" bien acompañado,
Para olvidar las volátiles promesas de amor.
Ni paciencia con esta indecisa,
Ni amor para este solitario corazón,
Nada, no hay nada que ofrecerme,
Rompo en llanto, porque ya me estaba ilusionando
Y de alguna manera, empezaba a creer que existía un ser especial para mi.
Oh Sorpresa!
No lo hay!
Lo cierto es que del amor romántico, ni me hablen.
Los sentimientos de los hombres son tan falaces,
Como las promesas de un político en campaña.
Y no crean que exagero,
No era un simple paseo, era la oportunidad de comprobar que tipo de persona me pretendía
Y he aquí la conclusión.
A punto de bajar las armas y ceder el paso
Hacia el mar turbulento de mi ser.
Cierto era que soñaba con sus ojos todas las malditas noches,
Y que soñaba con el día en que le confesara todo lo que había empezado a sentir.
Que soñaba con sus ojos y oía su voz cantando esa música que me daba escalofríos.
Si que era cierto, que a pesar de mi temor,
Estaba pensando confiar de nuevo en el amor...
Decirle que me gustaba desde antes de conocerlo y que lo amaba desde antes de saber
Que él me perseguía en sus sueños.
Pero, fatalmente, y de manera apresurada, comprobé que no existía nada especial en su mirada tierna,
En su voz ronca y esa risa maquiavelicamente dulce.
Que en cuestiones del amor, siempre habrá reemplazos,
Que basta unas noches en la "playita" bien acompañado,
Para olvidar las volátiles promesas de amor.
Ni paciencia con esta indecisa,
Ni amor para este solitario corazón,
Nada, no hay nada que ofrecerme,
Rompo en llanto, porque ya me estaba ilusionando
Y de alguna manera, empezaba a creer que existía un ser especial para mi.
Oh Sorpresa!
No lo hay!
Lo cierto es que del amor romántico, ni me hablen.
Los sentimientos de los hombres son tan falaces,
Como las promesas de un político en campaña.
Y no crean que exagero,
No era un simple paseo, era la oportunidad de comprobar que tipo de persona me pretendía
Y he aquí la conclusión.
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