POR QUÉ - PARA QUÉ
Esperarte, para qué?
Ácaso tengo algo que pudiera interesarte?
Ácaso ya no te lo llevaste todo contigo?
Mi pudor, mi recelo, mis ganas...
Esperarte, para qué?
Ácaso tú me prometiste volver?
Cierto que tus amores nunca fueron para mi...
No tengo nada que esperar.
Ya todo mi alma te lo ha entregado.
Qué hiciste con el amor que te dí?
Lo vi tirado llorando en el sitio donde colocas las cosas
Que ya no te excitan más,
Lo ví compitiendo con una extranjera,
Con una colega, con una maestra
Perdió la batalla, no por débil!!
Tú le diste la medalla al ganador que quisiste,
Y te olvidaste del sincero corazón que esperaba de ti.
Y ya no espero.
Se me agotó el impulso de amarte hasta la muerte,
Cuando bese su frio con tu adiós inesperado.
Y aunque quiero olvidarte, tus recuerdos me acosan
me convierten en miserable,
Esperando algo que jamás existió.
Tus labios, dulcemente mentirosos,
Tomaron mi elixir, fascinante a veces
Terco y obstinado también,
Me tomaste para ti,
Te refrescaste, sólo para dejarme sin esperanzas
Que me hagan amar
Una vez mas.
Ya no te espero,
Aunque a veces si,
Entonces me golpeas con tu indiferencia feroz
Y me decido a no pensarte,
Hasta el nuevo amanecer,
Cuando mi alma te perdona,
Y vuelvo a amarte,
Aún sin tener un por qué...
Ácaso tengo algo que pudiera interesarte?
Ácaso ya no te lo llevaste todo contigo?
Mi pudor, mi recelo, mis ganas...
Esperarte, para qué?
Ácaso tú me prometiste volver?
Cierto que tus amores nunca fueron para mi...
No tengo nada que esperar.
Ya todo mi alma te lo ha entregado.
Qué hiciste con el amor que te dí?
Lo vi tirado llorando en el sitio donde colocas las cosas
Que ya no te excitan más,
Lo ví compitiendo con una extranjera,
Con una colega, con una maestra
Perdió la batalla, no por débil!!
Tú le diste la medalla al ganador que quisiste,
Y te olvidaste del sincero corazón que esperaba de ti.
Y ya no espero.
Se me agotó el impulso de amarte hasta la muerte,
Cuando bese su frio con tu adiós inesperado.
Y aunque quiero olvidarte, tus recuerdos me acosan
me convierten en miserable,
Esperando algo que jamás existió.
Tus labios, dulcemente mentirosos,
Tomaron mi elixir, fascinante a veces
Terco y obstinado también,
Me tomaste para ti,
Te refrescaste, sólo para dejarme sin esperanzas
Que me hagan amar
Una vez mas.
Ya no te espero,
Aunque a veces si,
Entonces me golpeas con tu indiferencia feroz
Y me decido a no pensarte,
Hasta el nuevo amanecer,
Cuando mi alma te perdona,
Y vuelvo a amarte,
Aún sin tener un por qué...

Comentarios
Publicar un comentario